Acerca de


Bueno para el planeta, bonito para ti y barato para la economía.
Mamá de tres hijos, hace 15 años comencé a hacer bolsas de tela. Al principio para regalar, luego para vender a los amigos. Las bolsas se adaptaban a la vida del estudiante, eran únicas, bonitas y baratas.


Desperdicios y creación
Mis primeras creaciones se realizaban con telas nuevas. Un día descubrí las telas en pedaceria, muchas de ellas salen de la gran industria textil para venderse por “montón” en el mejor de los casos, las que no, acaban completado los 92 millones de desechos textiles producidos en el mundo y que contaminan el planeta (OXFAM 2019).
Así descubrí el potencial de la tela desechada, un pedazo que ha salido de la circulación para imaginar una nueva creación, única e irrepetible. Las telas no son jamás las mismas y mis ideas tampoco, pues ellas se adaptan a cada color y textura que descubro. Así, sin saber entraba en algo que hoy día llaman la economía circular y la sustentabilidad.




Una segunda oportunidad para el planeta

Si bien mis creaciones fueron una segunda oportunidad y me ayudaron a financiar los estudios universitarios de mis hijos, mis ganas no se detuvieron ahí, consideré que crear a partir del desecho era también una segunda oportunidad para el planeta.
Siempre he creído que los objetos “viejos” pueden volver a usarse, y como le dije a mis hijos y ahora a mis nietos: “‘aquí nada se tira, todo se renueva”. Así comencé a imaginar la segunda vida de los viejos sacos, pantalones, faldas, etc.
Hoy 15 años después y en el contexto de la pandemia mundial he decido incursionar en una nuev etapa. Aquí podrás descubrir mis creaciones y comprar en línea. Si consideras como yo que una prenda puede tener una segunda oportunidad, mándame una foto y te diré si “Telas-Tecycla” en bolsa, mochila, morral… lo que la imaginación me dé.

